saviodani

No reconozco a mi marido

In MICRORRELATOS on noviembre 6, 2010 at 12:44 pm

La mujer sospechaba de su marido. Últimamente lo encontraba bastante raro y además, tenía la fea costumbre de hacer llamadas en privado a sus espaldas, como si le estuviera ocultando algo. Pero ahí no acababa todo, ni mucho menos, porque no había noche que su irreconocible marido no se marchara a dar un paseo en solitario, algo que antes no hacía ¡Y si fuera una amante!, se dijo ella desconsolada. Gracias a Dios, su enfermiza incertidumbre terminó unos días después, cuando, en un descuido, su marido olvidó el teléfono en la cocina y sin dudarlo, ella consultó el registro de sus llamadas. Es cierto que no encontró números de mujer, pero, en un segundo control, más riguroso, el mundo se le vino encima al descubrir estupefacta, un número con nombre de animal.

Peso: 133 palabras

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  1. Aviso para lectores rápidos, este microrrelato es de los de dos lecturas.

  2. Vaya, vaya, en esos paseos nocturnos sí que se volvía irreconocible. Buen micro, Daniel.
    Me gusta también el formato de la bitácora. Creo que por aquí irán apareciendo muchas sorpresas.
    Un abrazo

  3. Guau! Pues creí haberlo entendido a la primera, pero es verdad que tras varias (no sólo dos) y un comentario de Maite, creo que he llegado a entenderlo.
    Me gusta mucho Daniel!

  4. Primero felicitarte por la mudanza. Tienes razón, favorece la lectura de los textos. Respecto al micro, coincido con Maite. En el fondo es una vuelta de tuerca al “nadie conoce a nadie”. Original y con un giro final lo bastante impactante para volver directamente al inicio y repasarlo otra vez detenidamente.

    Un abrazo.

  5. Gracias por los comentarios, pero creo que nadie lo ha pillado.

    La clave está en las últimas palabras “número con nombre de animal”.
    La mujer descubre que el problema de su marido no es un problema de infidelidades, es una problema de….

    saludos, a ver quién lo desvela.

  6. Creía que lo había entendido pero al leer tu comentario me he quedado desconcertado. Sólo por decir, será el 666, “la bestia”…

    La nueva casa te ha quedado muy bien.

    Saludos.

  7. No, Gabriel. Mucho más sencillo, no van por ahí los tiros.

    Gracias. Ya sabes estás invitado.

  8. Pues yo me doy por vencida, porque era evidente que la clave está en el número del animal, pero pensé que el comportamiento extraño y esas salidas nocturnas, unidas a lo primero era un claro síntoma de licantropía, pero según dices, erré en el diagnóstico. Y por más que lo leo, vuelvo siempre a lo mismo.
    Ya darás la solución. Un abrazo.

  9. devuelvo la visita y encima te digo que volveré a seguir pesando tus micros jajajajaj

    y te digo una cosa, a mí también me gustan los licántropos 😛

    besicos

  10. Visto que cuesta, doy una pista: no es un problema de infidelidad es un problema de consumo y adicción.

  11. Joder, pues está complicado ¿tiene que ver con un prestamista y la adicción al juego? ¿será León el nombre del animal, por lo de los prestamos usurarios o “leoninos”???

  12. Otra pista:
    en esa relación hay engaño, mentiras, desconfianzas, soledad, cambios de comportamientos y una adicción.

    Sabe alguien a quien llamaba el solitario marido ya?

  13. A ver…al caballo= heroína. Es heroínomano. O también el que le vende las dorgas que es camello, el camello.

    No tengo mérito porque yo no lo pillé a la primera. Yo pensé una burrada: zoofilía o algo así.
    Daniel quizá es que las pistas sin que lo digan descarado pueden dosificarse, irlo contando con uno o dos detalles que sean muy reveladores. Supongo que es lo que hace que al final uno se confunda, cuando mira los números de teléfono. Porque el número es de su camello, se supone que la mujer sabe cómo se llama el camello que vende la droga en su barrio.
    Yo creo que la idea es muy buena pero necesita dos o tres cositas para que no resulte confuso: las pistas y la llamada final, por qué la mujer al consultar los números alos que llama el marido sabe que es adicto a las drogas?
    Perdón por la extensión.
    Un saludo cordial

  14. Se me olvidaba, también el título quizá pueda cambiarse para que añada algo más al micro y lo complemente.
    sALUDO

  15. Has dado en el clavo.
    La mujer no sabe como se llama su camello, sólo sabe que ha visto “un número con nombre de animal”.Es decir, el nombres es camello, no hace falta saber como se llama, en realidad, basta con ver ese nombre.

    Ya dije que es un microrrelato de varias lecturas.

    Muchas gracias.

  16. Uf, que torpeza tan gorda, no había caído. Gracias Rosana por abrirme los ojos (y el cerebro).
    Una vez resuelto, lo veo clarísimo, pero…
    Si a todo el mundo le cuesta verlo, tal vez sería bueno añadir algo apuntando a lo que dice Rosana, algo que indique una minipista mas, no sé, como “el mundo se le vino encima al descubrir estupefacta al llegar en la agenda a la C, el número del animal”
    Para el próximo prometo esforzarme 😉
    Un abrazo jorobado

  17. Ok ya lo pillo del todo. El marido tiene el número guardado como camello. Vale era la pieza que me faltaba.
    Pues creo que sólo con cambiar la forma en que dices las pistas o eliminar la sospecha de la mujer a la mitad del relato(yo creo que el lector ya cuenta con que pueda ser una infidelidad). No sé, que esto que digo son digresiones mías, es que creo que el micro merece la pena.
    Un saludo cordial

  18. Me gustó ese final Maite.

    Pero, fijemenos un poco en el lenguaje usado en el microrrelato. Si nos detenemos brevemente vemos que hay muchas referencias o síntomas al mundo de los estupefacientes.
    1. la mujer lo encuentra raro.
    2. Hace llamadas a escondidas.
    3. paseo solitario, los drogadictos terminan solos en su vidas.
    4. En un descuido, la gente que toma drogas descuida las cosas, pierde el control, es olvidadiza.
    5. Estupefacta, adjetivo que también hace referencia.

    Intentaré ser menos críptico, pero he decir que siento predilección por este tipo de microrrelatos herméticos. Aunque en realidad, hay pistas que recorren el texto.

  19. Si, tienes razón que las pistas…haberlas, haylas 😉 Ya digo que tras saberlo, me he dicho, jó que torpe soy, pero (a las pruebas me remito) cuesta verlo. A mí también me encantan estos difíciles, sólo que si se pretende llegar a “todo tipo de público”, lo veo complicado. Como juego con el lector, me encanta, la verdad.
    Como dice Rosana, el planteamiento de todo el micro y la idea, son excelentes.
    Un beso

  20. La mujer está perdida. ¿Cómo competir contra un animal?

  21. Pues ha costado… mira a donde me iba yo, y todo porque no me cabía en la cabeza que no lo entendiera Maite tampoco 🙂 yo soy bruta, pero ella… ja ja ja
    Seguro que no ponía camello a secas sino José camello o Camello José o algo así, porque si no cuando le llame no se va a acordar de su nombre… que hoy es uno pero mañana tendrá que acudir a otro si este no tiene… pero eso ya no es parte de esta historia.

    Por cierto, hay una frase que yo quitaría una coma, creo que sobra “Pero ahí, no acababa todo”

  22. Con franqueza, más que un micro parece una adivinanza. A mí esto me suena un poco a tomadura de pelo. En mi humilde opinión, un texto que precisa de tantas pistas para ser entendido, es un texto fallido.

    Un saludo.

  23. De acuerdo, Jesús, pero hay una gran diferencia entre ser algo “una tomadura de pelo”o ser algo “un texto fallido”. Creo.

    En mi humilde opinión, he de reconocer que a mí me gustan los textos crípticos, aunque como es obvio, no serán del agrado de la mayoría debido a su dificultad.

    Gracias a los lectores por comentar.

  24. Tienes razón, Dani, no quería decir eso, me refería a una broma, perdona. No sé si sueles oír la radio por las noches. En la SER, de 4 a 6 de la mañana en “Si amanece nos vamos”, los lunes, si no ha cambiado, hacen una especie de juego que se llama “La noche de los detectives”. Los oyentes llaman, hacen preguntas y obtienen pistas para descubrir qué es lo que ha ocurrido en una situación que se plantea al principio, muy críptica muchas veces.
    Tampoco me parecería mal, Dani, que tú escribieras un texto críptico, pero aceptaras que cada uno entendiera en él lo que quisiera, pero no es el caso, tú quieres que entendamos lo que quieres decir, de ahí que me saliera en un principio lo de tomadura de pelo. No pretendía ofender.
    Lo que escribes aquí es más una adivinanza que un microrrelato, a mi entender, y en ese sentido no me interesa lo mismo que otras propuestas. Pero no hay problema, claro, sólo te cuento mi opinión.

    Un saludo, y reitero mis disculpas si te he ofendido.

  25. Entre escritores no hay ofensas. Todo perfecto.

    Nos seguimos leyendo.

  26. Tus micros son muy, muy buenos, leo encantada. Saludo.

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