saviodani

Anita

In MICRORRELATOS on diciembre 14, 2011 at 10:09 am
Cubrió su sexo con el estrecho tanga de hilo que acababa de comprarse y con la misma delicadeza, terminó de abrocharse su mágico sujetador push up. A continuación, se puso un ajustado vestido negro que apenas cubría algo de sus femeninas piernas y cerró la cremallera que colgaba por su finísima espalda. Después, se colocó dos enormes aros de plata, perfiló con un lápiz sus rasgados ojos y con un gloss intenso recorrió de lado a lado sus carnosos labios. Por último, se subió a unos  tacones de aguja y sólo entonces, se atrevió a salir por la puerta.
Decidido.

Peso: 99 palabras

Mención I  Concurso microrrelatos Wonderland Radio 4 Rne segunda semana diciembre 2011

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  1. Enhorabuena Daniel, debías estar por ahí.
    El final, ese “decidido“, da un vuelco vertiginoso.
    Por poner un pero, los términos anglosajones que aparecen, push up, gloss, aunque sin ellos se entiende igual. Y lo de finísima espalda me “chirría” un poco.

    Por cierto, qué finalistas te han acompañado, y el ganador ¿?

    Un saludo indio

  2. Muy bueno!! Un tema ordinario lo conviertes en un relato extraordinario. Te felicito!!!
    Mmm! no se cual sería la traducción de esos terminos anglosajones a que se refiere el seguidor anterior.

    Merry Kisimusi!

  3. Los relatos ganadores, sus autores y los motivos de la selección por parte del jurado se pueden escuchar en el podcast del programa de ayer.

    Gracias por los comentarios.

  4. Muy bueno, David, escrito de una manera que nos lleva sin darnos cuenta a ese “decidido” final que nos da un sopapo por creer tanto en los convencionalismos y estereotipos. Así somos. Enhorabuena por la mención, este relato tenía muchos boletos de ganador.

  5. Estimado Daniel:

    No suelo comentar por aquí aunque te leo siempre que puedo. Sin embargo en esta ocasión no me he podido resistir a entrar y dejar rastro de mi paso.

    Lo primero, lo cortés no quita lo valiente, enhorabuena por esa final en Wonderland, es un concurso que está demostrando mucho nivel, no hay más que echar un vistazo a los ganadores de las semanas anteriores. Precísamente por esa mención finalista te hago este comentario.

    Vaya por delante que esta es mi opinión, tan subjetiva como cualquier otra. A mí el microrrelato no me gusta. Desde el título, que no aporta nada, hasta el giro final, esa sorpresa que tanto te gusta y que no aporta nada al micro, ni da profundidad, ni conmueve; tan sólo sorprende. Y eso a quienes no están acostumbrados a leer microrrelatos porque los que sí lo estamos, micros como este los hemos leído por decenas. Es un micro plano en el que tan solo sucede la anécdota, no se presta ni a dobles lecturas, ni a interpretaciones, ni tiene la más mínima profundidad que le coja a uno por las solapas. Es tan sólo una sorpresa, un “ahívalahostia” que diría un vasco. Es un micro corto, que no breve, que además, estilísticamente, es doloroso de leer con todos esos adjetivos antepuestos (hasta ocho en un micro de cien palabras) que aunque solo fuera por evitar la repetición de estructuras deberías cuidar un poco.

    Puede que te moleste este comentario. No es mi intención molestarte, mi intención es que no te creas que este microrrelato es bueno, porque no lo es. Lo peor que nos puede pasar como escritores novatos que somos es acabar convencidos de que los micros malos que escribimos son buenos, solo porque lo dice un jurado. Y, por supuesto, te lo digo porque sé que lo puedes hacer mucho mejor.

    Abrazos

    PD. Sí que mandé uno esta semana y, no, no creo que el mío mereciera mejor suerte. La verdad es que también yo escribí un churro esta semana.

  6. Asusta decir algo después del análisis en profundidad de Jesús.

    Yo sólo diré que, aunque sospeché el final desde el principio -“cubrió su sexo”, aunque perfecto me hizo sospechar- y que soy un fervoroso eliminador de adjetivos antepuestos cuando garabateo algo -no me atrevo a decir escribir- y los uso a cuentagotas, a mí el micro me gustó por ese “ahívalahostia” que diría el vasco.

    Quiero decir, y parece que no digo, que yo me acerco a las letras para disfrutarlas, y no les exijo a todas que sean la quinta esencia de la literatura. Me pasa lo mismo que con el futbol. Disfruto viendo al Barça -aunque soy hincha del Depor- pero también disfruto y grito los goles del equipo de mi hijo de diez años.

    En definitiva, que de aquí se va un lector satisfecho.

    Un saludo,

  7. Yo no tengo el don de la ubicuidad así que no puedo dejar comentarios en todos los blogs, pero intento al menos estar al día. Ayer escuché el podcast y luego hoy he podido leer el micro de Daniel. Yo no he visto un comentario más respetuoso (aunque sea crítico) y con enjundia que el de Jesus, y lo único que demuestra es que Daniel le importa y cree que puede exigirse más y hacerlo mejor.
    A mí este micro no me sorprende porque es un tipo de micro cuya estrcutura Daniel ha repetido muy a menudo. Y si todo se centra en la sorpresa final, si todo el micro está construido por y para ella, y ya has leído otros micros así, encima ni siquiera hay sorpresa. A mí me deja un poco vacía. No se trata de me gusta ver al Barca y al equipo de fútbol de mi hijo, se trata de que Daniel no es un niño y podría jugar como el Barca.
    Yo no he olvidado el micro con el que fue finalista semanal de ReC, era un buen micro, tenía profundidad, me acuerdo de él y eso que han pasado tres años. Yo creo que en ese micro Daniel escribió como Daniel, no intentaba ser como nadie, la frase le inspiró ese texto y es un texto sin trucos pero sincero y bueno, recuerdo que me gustó más que el ganador de esa semana. Yo creo que un microrrelato no se puede escribir como si fuera una receta de cocina, o una fórmula química. Hay teoría y los estudiosos del género nos la muestran pero no hay atajos ni prescripciones.

    Los comentarios hechos desde el respeto y la buena voluntad (que se nota a leguas que no llevan mala baba implícita, ni rencor ni ningún afán extraño) para mí son una muestra del interés que tenga la persona que los hace por mí. Y creo sinceramente que los comentarios de Jesus son así, luego puedes estar o no de acuerdo pero no hay mala intención en ellos.

    Un saludo

  8. Gracias Jesús. Ya sé que este tipo de micros no son una joya literaria y precisamente, no lo son por todo que muy bien has explicado.
    Pero, yo entiendo o prefiero practicar un microrrelato según ha explicado también muy acertadamente Pedro.
    Quiero decir que yo veo el microrrelato como literatura actual, de nuestro tiempo. Lo veo como un producto que el escritor elabora para que el lector lo disfrute, pase un buen rato o eché un “ahívalaostia”. Creo que un microrrelato debe adaptarse también a sus lectores y muchos de estos lectores piden o claman a gritos cosas graciosas, que llamen la atención y que les impacten, que les evadan en definitiva de su monótono aburrimiento. Habrá otros lectores que prefieran deleitarse con una literatura más normativa, pero creo que son bastantes menos.

    Este microrrelato será malo según tu opinión querido Jesús, pero seguro que en un libro de microrrelatos gustaría. A No comments, Mayte, Marylin, Pedro y a los del jurado de Wonderland les ha gustado. Mi objetivo es llegar a la gente, entretenerla, hacerle pasar un buen momento, y para ello me sirvo del microrrelato y su estructura. Yo no soy ningún excelente narrador y lo sé, pero creo que según los comentarios y premios, soy un aceptable escritor de microrrelatos.

    También te digo una cosa, yo he leído los Ojos de los Peces de Rubén Abella, Cruce de Vías de Rogelio Guedea, Baúl de prodigios de Miguel Ángel Zapata o Llamadas Perdidas de Pía Barros por citar algunos ejemplos y me han aburrido. Pueden estar brillantemente narrados, pero me han aburrido.

    Quizá tenemos dos visiones muy distintas del microrrelato o la mía es la equivocada, pero yo trato de entretener, no de narrar. Para mí el microrrelato es una historia en la que con las menos palabras posibles tienes que entretener al lector. Un ejercicio de precisión, más que de narración. Me conformo con que mis microrrelatos den un “sopapo” al lector, como dice Mayte y eso lo intento conseguir de varios modos:

    -Un giro final impactante precedida de una narración vertiginosa.

    -Escribiendo un microrrelato que el final te llevé directamente al título como por ejemplo el micro Te Quiero o Gemma.

    -Escribiendo un microrrelato brevísimo (50 palabras máximo) que llevé una ironía al final como el micro Víctimas o Despiste.

    -Sirviéndome de una narración que vaya directa al corazón, a las emociones más básicas del ser humano, como el micro La plaza del pueblo o

    -Sirviéndome de una adivinanza como en el micro Supersticiones.

    – Jugando con las palabras, simple y llanamente como en el micro Cronología del olvido.

    – Usando el humor como elemento clave como en el micro El verano o Amores de película.

    – Sirviéndome de una trama que narro al revés como en el micro Relación a distancia.

    etc, ect.

    Yo me sirvo de ese tipo de cosas para entretener al lector. Para mí la narración en el microrrelato es más un ejercicio de precisión y poesía (melodía) que de literatura.

  9. Rosana es también más de la visión de Jesús, creo.

    Muchas gracias Rosana por los comentarios sobre aquel micro.

    Yo escribo para entretener y escribir obras breves cerradas y no para pasar a la historia de la literatura.
    Quizá me falté madurez, pero esa es ahora mi visión y por la que estoy en esto. Me gusta leer y escribir micros que disfrute o me entretengan.

  10. Estupendo, Dani. Reconozco que temía un poco tu reacción, no conocerse personalmente trae este tipo de sentimientos, y me alegro de que aceptes la crítica deportivamente.

    Me parece perfecto lo que dices, en definitiva esto no consiste en que hagas lo que yo creo que debes hacer sino lo que te gusta, lo que te divierte, lo que te satisface al fin y al cabo, que para obligaciones ya tenemos todos un montón. Y mi comentario no quería decir exactamente que el micro me parezca malo, malo es demasiado extremo y no define en realidad lo que pienso. El problema con los micros es que la producción es tan ingente que cada día resulta más complicado hacer algo diferente, original, algo que no haya sido contado o, al menos, no como uno mismo lo hace. De ahí mis palabras, mi ánimo a arriesgar un poco más, a buscar nuevas soluciones. También te animo a intentar conseguir algo más que entretener porque un microrrelato que se lee en un minuto (por decir) si solo te entretiene, si no te deja un poso, si no te hace reflexionar, pues eso, te entretiene un minuto. En esas condiciones el microrrelato siempre estará en desventaja con los demás géneros narrativos porque cualquiera de los otros entretiene durante más tiempo al ser más largo. Y esa es la cruz que debemos sacudirnos: brevedad no es igual a superficialidad, no es igual a facilidad.

    Eres un buen lector, es cierto que no coincidimos mucho en gustos, aunque te confieso que el de Abella también me decepcionó un poco, en una segunda lectura le estoy sacando un poco más que la primera vez. A mí me gustó mucho “Teatro de ceniza” de Manuel Moyano en Menoscuarto, hazte con él si puedes. También estoy leyendo a Mrozek y me encanta, tienes varios de sus libros en Acantilado y aunque tal vez exceden la extensión que internet a estandarizado como microrrelatísticas, yo diría que buena parte de su ficción en prosa pertenece a este género nuestro.

    Enfín, un placer haber tenido esta charla contigo.

    Un abrazo

  11. El de Manuel Moyano me gustó más. Ese sí que lo leí Jesus.

    Yo lo que tengo claro es que nunca seré un buen escritor de relatos breves, sólo un tipo con buenas ideas que las intenta acoplar en un texto breve para que la gente se entretenga. A mí con eso me basta y es lo que pretendo.
    Y yo no entiendo la brevedad como superficialidad o facilidad, sino como precisión. En ese aspecto creo que erraste, porque mis microrrelatos, los buenos, los que gustan, tardan en escribirse horas e incluso días buscando esa perfección.

  12. Ya escuché los elogios en el programa y me comía la curiosidad. Gracias por publicarlo, ha sido todo un placer leerlo. Un saludo Daniel

  13. Jesús, Daniel, habláis de dos cosas diferentes, no jugáis en las mismas ligas. Esta discusión la he escuchado multitud de veces en mi oficio de guionista, por un lado la calidad, y por el otro el entretenimiento. ¿Se pueden dar las dos? Se pueden. Pero la postura de Daniel me parece muy franca, a él le basta el entretenimiento, y se reconoce a sí mismo que no será un gran narrador, pero le basta con entretener, que no es poco. Me remito a unas declaraciones de John Grisham, cuando un periodista le echaba en cara que él no escribía Literatura en mayúsculas: “”La alta literatura exige dedicar mucho tiempo a indagar en las profundidades del espíritu humano, sondeando el carácter de la gente, prestando atención a las relaciones humanas. El argumento no es tan importante. Sí es importante conseguir transmitir un sentimiento del espacio local, del entorno, del paisaje. Yo sé que lo que yo hago no es literatura. Para mí, el elemento esencial de la ficción es el argumento. Mi objetivo es conseguir que el lector se sienta impelido a pasar las páginas a toda velocidad. Si quiero lograr eso, no me puedo permitir el lujo de distraerlo. Tengo que mantenerlo en vilo, y la única manera de hacerlo es utilizando las armas del suspense. No hay más. Si me pongo a intentar entender las complejidades del alma humana, los defectos de carácter de la gente y cosas de ese tipo, el lector se distrae, y eso es un lujo que no me puedo permitir. Por supuesto que he leído literatura en el sentido clásico. Todos tenemos esa clase de libros en la biblioteca de casa. Me obligaron a leerlos en la escuela, y le confieso que no me gustaron demasiado. No entendía por qué decían que eran tan buenos”. Lo dicho, si se escribe Entretenimiento y se reconoce, es una postura totalmente leal a uno mismo, otra cosa es que pensemos que somos Spielberg y estemos escribiendo “Los bingueros”. Teniendo claro dónde estamos y a dónde queremos llegar, me parec honesto. Como veis, no voy a valorar la calidad del microrrelato, me parece más interesante conocerse a uno mismo y lo quiere.

  14. Venga, va, dejadme un huequecito, por favor, que me meto.

    Para empezar, Dani, te diré que si todos estos de ahí arriba te aprietan (pero no te ahogan) es porque saben que puedes hacer micro mejores, menos planos. ¿Por qué? Porque en otras ocasiones lo has hecho. No es casualidad que Rosana recuerde un micro tuyo de hace tiempo, por algo será. Entiendo eso que dices que solo quieres entretener, pero ya que el exterior está bien doradito, métele la píldora dentro, que la tragaremos encantados. No por buscarle más significados (o interpretaciones, o vacíos, o lo que sea) al
    micro, dejará de entretener.

    De todos modos, como bien dice Manu, son dos modos distintos (y lícitos) de verlo.

    Yo creo que aquí todos tienen su parte de razón. Daniel afirma que su intención es entretener. Y eso, la verdad, lo logra. Sin embargo, no comparto esa visión, aunque evidentemente la respeto; para mi tiene que entretener, sí (porque si no entretiene, si aburre, no te lees ni tú mismo por muy micro que escribas), pero tiene que llegar un poco más allá. Que el relato te haga preguntas, que te genere inquietudes, que te deje intranquilo, o totalmente relajado, no sé si me explico. Debe tener una segunda lectura, quizás, si se puede. Pero son dos modos de verlo, ni mejores ni peores. Yo, Dani, no me conformo con que den un sopapo. Después del sopapo, quiero que me curen, o que me expliquen por qué me dieron ese sopapo. Quiero que ese sopapo no se quede en un simple sopapo. Pero también sé que es un recurso que utilizas mucho, por lo que no te debe desagradar el resultado.

    Te diré que yo también tengo muchos de esos cuentos, sobre todo los primeros que publiqué en el blog, en los que la sorpresa era el único palo que los sujetaba. Y me di cuenta de que como recurso está bien, pero (haciendo una pésima metáfora) que a mí eso se me quedaba corto. Vamos, que necesitaba otro palo, para utilizarlo con el otro, y así poder echar a caminar, aunque fuera a trampicones, usándolos como muletas. Que tuvieran otras lecturas. Son maneras de verlo. A mí, llegó un momento que ya no me gustaban, que me parecían un engaño sin más, lleno de pistas para conducir al lector a una lectura o interpretación equivocada, que se resuelve al final. Y, ojo, con esto no quiero decir que sean dos “niveles evolutivos” distintos dentro del microrrelato, solo decir que a mi ya no me entretienen, y si no me entretienen no voy a pretender que entretengan a alguien. Pero si alguien quiere hacerlo, adelante.

    En cuanto al análisis de Jesus (esto de la ABLACC veo que va en serio, ¿no?, a ver cuándo me viviseccionas así) estoy de acuerdo en algunas cosas. Por ejemplo, lo que dije antes, lo de la sorpresa por la sorpresa. El título (y yo soy un pirado de los títulos, para mí son más de medio micro), según la visión de Jesus, no aporta. Y tiene razón. Pero según su visión (que creo que comparto en muchos puntos). Según la manera de enfocarlo de Dani, sin embargo, aporta algo porque cumple con su misión, que es despistar al lector, hacerle creer que el protagonista es una chica para en la última palabra, darle el famosos sopapo. Lo de los adjetivos antepuestos yo ya creo que eso va a gustos. A mí, personalmente, no me gustan demasiado antepuestos, pero no me voy a meter en eso.

    Ah, Dani, y que sepas que es un lujo que, como hace Jesus, te dejen un comentario así en un blog, no una putada.

  15. Vaya por delante que también yo pienso que la postura de Dani es franca y honesta. Son características personales que le honran.

    Dicho esto, creo que en realidad, Manu, sí que estamos hablando de lo mismo, sí que estamos en la misma liga, por utilizar tu misma imagen. Y estoy de acuerdo con lo que dice Grisham, pero no me parece un ejemplo válido. Y no me lo parece por una razón muy sencilla: Grisham, o Stephen King o Noah Gordon o Ken Follet, no escriben microrrelato, escriben novela. Desde luego que encuentro meritorio, enormemente meritorio, escribir una novela de 500 páginas entretenida, y que sólo pretenda entretener. Pero cuidado, estamos hablando de una novela, de 500 páginas (o de mil). Aquí hablamos de microrrelatos, en concreto de uno que tiene 100 palabras. Desde luego, mal andamos si uno no consigue que el lector lea hasta el final un micro de 100 palabras. Yendo al extremo poético, al haiku, ¿sería razonable que alguien dijera que su pretensión al escribir haikus tan solo fuera entretener? Yo creo que no, y no lo sería porque el género en sí lleva implícita una carga de profundidad, un placer estético. Es más, aunque parezca radical, diría que un micro que sólo entretiene es un micro cojo, mutilado, es un micro fallido, porque solo atiende a su característica espacial, a la brevedad. Pero quien escribe un micro ha de buscar algo más. No digo que sea aburrido, obviamente, pero ha de cargarlo de significado, de tensión, ha de proporcionar un plus de intensidad y de profundidad que el entretenimiento solo no alcanza. En realidad, si el microrrelato tan solo entretiene nadie lo elegirá antes que el cuento, y mucho menos antes que la novela.

    Creo que en alguna ocasión, hablando de la banalización del microrrelato, hablábamos de esto, del tsunami de textos cortos completamente inanes, del golpe ingenioso como única arma literaria, o de la repetición de fórmulas ya usadas por muchos otros escritores. Y claro, no es cuestión de ir por los blogs a decir a nadie lo que tiene que hacer, cada cual hace lo que quiere, no faltaba más, pero en este caso me he animado a decirlo, a empujar a Dani a dar un paso adelante porque Dani no es un bloguero más, es uno de los pocos escritores en este país que ha conseguido publicar un libro de micros siendo un escritor inédito. De algún modo representa al microrrelato que se cuece en la blogosfera, es una cara visible.

    En definitiva, defiendo que el microrrelato es un género literario breve, o brevísimo, que exige una tensión, una precisión, una intensidad, una profundidad, una capacidad de conmoción. Y solo así será un microrrelato. No todo lo corto es breve ni todo lo breve es corto.

    Os dejo, para terminar, un enlace a “La nave de los locos” donde se explica con claridad y brillantez la diferencia entre corto y breve.

    http://nalocos.blogspot.com/2011/09/microrrelatos-cortos-y-microrrelatos.html

  16. Perfecta la distinción de Fernando, Jesus. A mí me sucede eso a menudo. Me leo una novela en una semana y pienso en ella durante un par de horas. Me leo un (buen) micro en tres minutos, y lo llevo en la cabeza durante semanas, durante meses.

  17. Jesus, en realidad estoy de acuerdo contigo en casi todo lo que dices, pero se lleva hablando décadas de la banalización de la novela con Códigos Da Vinci y demás inundando el mercado. Era cuestión de tiempo que al microrrelato le pasara lo mismo, es algo proporcional al número de gente que escribe. El microrrelato es Literatura, igual que la poesía, el relato o la novela corta, ni más, ni menos. Y sufre de los mismos males. Sí puede haber microrrelatos entretenidos que no nos gusten a los que hemos leído muchos microrrelatos porque nos conocemos las fórmulas, lo mismo pasa con el resto de géneros. Hay cada poesía en la red que es para cortarse las venas, pero que le encantan a mucha gente que las lee. Igual que el cine. Hay películas de autor, profundas, y las hay para pasar el rato. Lo suyo es que todas fueran de calidad, pero quién no ha visto algún pastelón de sábado por la tarde. Con esto quiero decir que últimamente veo que nos rasgamos mucho las vestiduras, pero seamos realistas, que todo lo que se escriba en la red sea de una calidad suprema es imposible. Recuerdo que en la carrera nos enseñaban las fórmulas del guión del cine comercial, y un ejemplo que ponían era “En la línea de fuego”, de Clint Easwood, película que se basa en una fórmula de Hollywood por la cuál tiene que pasar algo potente al principio, ya sea un asesinato o algo por el estilo, luego se relaja la trama y se presenta a lospersonajes, y a los 20 minutos exactos, debe pasar algo fuerte de nuevo. Es una fórmula usada porel 90% de las películas de Hollywood. ¿Esto es cine? Bueno, es cine comercial. El microrrelato es muy dado a las fórmulas que tanto le gustan a Daniel, final sorpresivo, giro inesperado. A mí no me gusta, pero todos lo hemos usado y lo seguiremos haciendo. Personalmente me gusta superarme y evitar estas fórmulas, no siempre puedo, pero comprendo que él quiera seguir usándolas, eso sí, asumiendo las consecuencias, es decir, que sus micros serán considerados comerciales, Códigos Da Vinci del género que quizá tengan muchos lectores, pero que a los demás no nos gusten. Pero eso es algo que debe decidir y asumir él. Está en su mano. Literatura o textos comerciales. Un abrazo.

  18. Por último, como ejemplo, me atrevería a afirmar que ni el 10% de las películas que se proyectan y de las novelas que se publican son lo que le exigimos que sea al microrrelato, está bien ser exigente, pero también realista, no somos diferentes al resto de géneros artísticos. La historia se repite en un género más joven, sin más.

  19. Jejeje, sí, también he leído a Syd Field y su famoso paradigma, manual para escribir un guión de éxito con plantilla.

    Estamos de acuerdo. Mi puntualización no se refería a la calidad en general sino a ese concepto de microrrelato de entretenimiento. No es cuestión de rasgarse las vestiduras, la masificación tiene sus ventajas y sus inconvenientes, es cuestión de hablarlo, creo que es sano confrontar opiniones y que uno patalee un poco (yo, en este caso) y otro defienda su derecho a escribir lo que más le plazca (Dani, en este caso).

    No te creas, con los años, soy más viejo que todos vosotros, me he vuelto bastante quisquilloso. Pero es posible que tengas algo de razón, aunque es por una razón muy sencilla: escribo microrrelatos.

    Ha estado muy bien esta charla. No quiero que se olvide que, al final, todo nace de que “Anita” ha sido finalista en uno de los concursos más serios que hay en liza en estos momentos. Enhorabuena sincera de nuevo, Dani.

    Y abrazos para todos..

  20. Un debate de lo más fructífero. Jesus, decir que estoy contigo en exigirmos lo máximo, faltaría más. Buenas noches.

  21. Como propietario del blog y autor del microrrelato que provocó el debate, me gustaría exponer las conclusiones:

    1. El microrrelato no debe caer en el chiste o anécdota fácil, por ejemplo, pongo uno de mis microrrelatos, porque no basta con eso, hay que ir mucho más allá.

    CAMBIO DE LOOK
    Nada más cometer el crimen, el asesino entró en una peluquería para cambiarse de look. Una semana después, lo atraparon por los pelos.

    2. No es lo mismo breve que corto, como muy expuso Fernando Valls en su blog.

    3. Uno puede escribir microrrelatos de la forma que crea oportuna pero siempre consciente de la calidad o rigor que tiene lo que escribe. Yo lo he admitido, hay microrrelatos míos que son banales, pero lo reconozco porque con ellos sólo busco entretener, pasar un buen rato.

    4. Mi capacidad de narración está muy lejos de la de Manu Espada, Jesus Esnaola o Rosana Alonso (también soy más joven que ellos, tengo 29 años recién cumplidos) por nombrar algunos de los que participaron en el debate.

    5. ANITA es un buen microrrelato (Lo seleccionaron en el concurso Wonderland), lo que pasa es que sirve de estructuras y mecanismos de principiantes. Aunque eso sí, he de decir que este microrrelato me costó lo suyo, lo trabajé, no se escribió en 5 minutos.

    6. Yo soy más partidario de entretener que de narrar, de hecho, nunca he sido un buen lector de relatos breves, cuentos y novelas. Sólo leo microrrelatos.

    7. Los concursos de microrrelatos han hecho mucho daño al género, pero hay que reconocer que existen concursos como el de Wonderland que lo promocionan de una manera rigurosa y profesional. También muchos libros de microrrelatos publicados, o bien porque caen en el chiste fácil o bien porque son meras narraciones.

    8. Obviamente también he escrito microrrelatos breves que tienen profundidad. Bajo mi punto de vista, mi microrrelato VÍCTIMAS, por citar alguno, sería uno de ellos:

    “Del accidente, sólo quedó una cosa clara: alguien perdió los puntos de su carnet de conducir.
    Jamás los volvería a usar”.

    9. Yo, por mi parte, intentando no caer en la gracia fácil, voy a seguir promoviendo un microrrelato más humorístico, más de entretenimiento, consciente de la dificultad que ello tiene.

    10. Las críticas deben ser constructivas y todos, incluido yo, estamos juntos en la misma nave porque lo que deseamos es un largo y exitoso futuro al microrrelato.

    Como ya he leído algunas veces en palabras de Fernando Valls, este tipo de microrrelatos que yo escribo (sobre todo los más breves) NO TODOS (creo haberlo demostrado con piezas tipo DECISIÓN o EL COLECCIONISTA) están más cercanos a la greguería que al microrrelato.
    Por ejemplo, este micro de Manuel Moyano, en Teatro de Ceniza, Fernando Valls, en uno de sus artículos en El el cuento en red lo tilda de greguería:

    Boutique

    “Cada vez que alguien se detiene junto al escaparate, los maniquíes ponen la mirada en blanco y contienen la respiración”.

    Está claro que gusta. De eso hay duda, lo que ocurre es que hay que ir más allá y no empachar al lector con este tipo de textos.

  22. Estoy de acuerdo, ha sido un debate muy sano en cuanto que ha clarificado conceptos y posturas y sobre todo sin perder en ningún momento el respeto ni las formas.
    Enhorabuena a todos.

    Saludo

  23. Llego tarde a la discusión, aunque ya comenté lo que me parecía este micro. Me gustó, si bien los términos anglosajones los hubiera cambiado.
    Pero Daniel merecía estar ahí, entre los nominados de Wonderland.

    Respecto a la disyuntiva escribir para entretener o algo más, ser más o menos comercial, diré que yo cuando escribo lo primero lo hago para gustarme a mí, para probarme a mí, sin saber si estará bien, si gustará a más o menos gente, si será mejor o peor. Si lo que hago gusta a una sóla persona, estoy ya de enhorabuena y si gusta a más, mejor.
    Quizá estoy buscando todavía mi estilo, pero creo que una cosa no está reñida con la otra. Calidad y entretener, no tiene por qué estar reñidas. Quiero decir que se puede entretener teniendo calidad y siendo comercial o no.

    A mí también me gustaría recibir las críticas constructivas, ablaccenses de Jesús y de tantos otros. Es la manera de aprender. No creo que vayan a herir o menospreciar a nadie. Son puntos de vista fundamentados.

    Un saludo indio

  24. Trilladísimo. Con un final obvio y demasiados posesivos.
    Por lo demás, se ajusta al género y es lo que vale

  25. Decir que los libros de autores como Rogelio Guedea, Rubén Abella, Miguel Ángel Zapata o Pía Barros aburren es no saber nada de microrrelato. Son autores magníficos, de lo mejor del género en la actualidad. No perdamos la perspectiva de lo que es alta literatura y lo que no.

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